La adolescencia es la etapa donde empezamos a construir nuestro autoconcepto, y muy unido a ello, nuestra autoestima. Esto, junto con otros factores, comienza a formar nuestra identidad.

Los adolescentes empiezan a buscar otros roles para compararse fuera de la familia, y se le da una gran importancia a lo que los demás (en especial los amigos e iguales) piensen de ellos. Por tanto, en estos años, el pertenecer a un grupo social se convierte en algo esencial para la formación de la identidad.

La autoestima podemos definirla de forma sencilla como los sentimientos que nos genera la imagen que tenemos de uno mismo. Por tanto, la vida emocional de una persona irá unida a su nivel de autoestima.

Un adolescente con buena autoestima será capaz fijar de forma clara sus objetivos y trabajar con los recursos y habilidades necesarios para llegar a ellos. Además, será capaz de establecer relaciones personales y sociales sanas y efectivas.

Por otro lado, su productividad tanto en el instituto como en casa será mayor, ya que se verá con las capacidades suficientes para llevar a cabo las distintas tareas que se le presenten, sin miedo a equivocarse o a cometer errores. Cuando se tiene una autoestima alta se ven los errores como aspectos inevitables de la vida y se aprenden de ellos para próximas ocasiones, sin culpabilizarse del fracaso obtenido.

Por todo lo comentado anteriormente, es importante conocer cómo podemos aumentar la autoestima de nuestros hijos adolescentes. Para mejorar la autoestima en un adolescente es importante que la familia se convierta en un lugar seguro, donde el chico pueda comunicarse fácilmente, no se sienta juzgado y pueda comportarse como verdaderamente es. Valorar su opinión y que se sienta que aporta algo dentro de la dinámica familiar.

Por otro lado, es necesario poner límites (todos los adolescentes necesitan límites y normas que seguir) pero estos deben ser realistas y flexibles, incluso, en algunas ocasiones, pueden ser negociados con el adolescente ya que de esta manera serán más aceptados y no se los saltaran para demostrar su rebeldía e independencia.

Es importante reforzar cuando ha hecho algo bien o se ha esforzado en alguna actividad. Muchas veces nos fijamos en los errores cometidos y los castigamos, pero no recalcamos tanto los éxitos obtenidos, con lo que tenemos que prestar atención a este aspecto. También se le debe decir cuando no ha hecho algo bien, pero siempre de una forma constructiva y no ofensiva.

Por tanto, hay que prestar atención al desarrollo de la autoestima de nuestros hijos adolescentes ya que será esencial para un desarrollo efectivo como persona autónoma e independiente. Si tienes alguna duda en nuestro Centro de Psicología PSH estaremos encantadas de poder ayudarte y guiarte en la difícil tarea de vivir con un adolescente.

 

“Para educar no hay que llenar un balde sino encender una llama”