Psicología adultos

Agresividad

La agresividad es un elemento vital de nuestro comportamiento que nos ayuda a protegernos ante acontecimientos que son amenazantes para nosotros, o que nos impulsa a la hora de enfrentarnos a situaciones de un modo asertivo,  pero, ¿cuándo la agresividad se convierte en un problema?

La agresividad también posee su lado más negativo, ya que se manifiesta mediante conductas que tienen como fin ser dañinas para los demás y en ocasiones también para el medio, ya sea de manera física o verbal. ¿Pero, es la agresividad un acto únicamente? ¿por qué respondemos ante determinados acontecimientos de un modo agresivo? ¿por qué sentimos en muchas ocasiones no poder controlar esas respuestas agresivas?

Lo más complejo de la conducta agresiva, y de manera global de muchas de las conductas, es que encierran multitud de emociones, sentimientos y actitudes. En este caso, la agresividad, lleva implícitos sentimientos de ira, frustración, rabia, rencor, envidia, insatisfacción e incluso miedo, que despiertan en nosotros, casi esa necesidad, en ocasiones automática, de actuar de una determinada manera. Las conductas agresivas  también revelan patrones de aprendizaje, valoraciones que hacemos de la realidad, creencias personales, autocontrol, impulsividad…de la propia persona.

No podemos olvidar la parte fundamental, ¿cómo nos sentimos cuando actuamos así? ¿está determinando nuestra vida este modo de actuar? ¿me siento prisionero dentro de una forma de actuar que no me gusta? Conocer el por qué de tu comportamiento es un paso fundamental para cambiarlo, acude a un profesional que te ayude a destruir lo que te impide llegar hasta donde quieres.

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